Tu empresa también necesita un plan B financiero
Un cliente importante se atrasa en un pago.
Una máquina necesita una reparación inesperada.
Un proveedor cambia sus condiciones.
Las ventas disminuyen durante algunas semanas.
O aparece una gran oportunidad que requiere invertir antes de recibir el primer pago.
Son situaciones muy distintas, pero tienen algo en común: pueden poner presión sobre la caja de una empresa de un día para otro.
Para una pequeña o mediana empresa, tener un plan B financiero no significa esperar que algo salga mal. Significa saber qué hacer si ocurre.
Y mientras antes se prepare ese plan, mejores serán las decisiones cuando realmente sea necesario utilizarlo.
La pregunta que toda empresa debería poder responder
Existe un ejercicio muy sencillo:
Si durante las próximas semanas entrara menos dinero del esperado, ¿cuánto tiempo podría seguir funcionando normalmente tu empresa?
Para responderlo necesitas conocer algunos datos básicos:
¿Cuánto cuesta mantener funcionando el negocio cada mes?
¿Qué pagos no puedes postergar?
¿Cuánto tienes pendiente por cobrar?
¿Cuándo deberían pagar tus principales clientes?
¿Qué proveedores son fundamentales para mantener la operación?
Tener estas respuestas disponibles permite pasar de reaccionar ante un problema a administrarlo.
Tu plan B puede comenzar con cuatro pasos
1. Identifica los gastos que mantienen funcionando tu empresa
No todos los gastos tienen la misma importancia.
Remuneraciones, proveedores estratégicos, arriendos, transporte, materias primas o servicios esenciales pueden ser fundamentales para continuar operando.
Identifica cuáles son esos compromisos y cuánto dinero necesitas para cubrirlos durante las próximas semanas.
El objetivo es conocer el mínimo financiero que necesita tu empresa para continuar funcionando.
2. Revisa cuándo entra realmente el dinero
Facturar no significa necesariamente tener el dinero disponible.
Una empresa puede registrar buenas ventas y, al mismo tiempo, enfrentar dificultades de caja porque sus clientes pagan a 30, 60 o 90 días.
Por eso conviene mantener actualizado un calendario sencillo de cuentas por cobrar.
Si existen facturas pendientes de pago y la empresa necesita anticipar esos recursos, Coval Factoring puede ayudar a transformar esas cuentas por cobrar en liquidez sin tener que esperar necesariamente hasta su fecha de vencimiento.
La clave es conocer esta alternativa antes de enfrentar una urgencia.
3. Identifica a los proveedores que no pueden fallar
¿Qué ocurriría si uno de tus principales proveedores dejara de abastecerte mañana?
No todos los proveedores tienen el mismo impacto en la operación.
Algunos pueden ser reemplazados rápidamente. Otros son esenciales porque entregan materias primas, productos o servicios difíciles de sustituir.
Por eso, un buen plan de contingencia también debería identificar a los proveedores estratégicos y cuidar especialmente esa relación.
Coval Confirming puede contribuir a fortalecer la relación financiera con proveedores, facilitando alternativas de pago dentro de la cadena de valor.
Porque cuidar la continuidad de una empresa también significa cuidar a quienes permiten que siga funcionando.
4. Decide hoy qué harías primero
Cuando aparece un problema financiero, una de las peores situaciones es comenzar recién en ese momento a evaluar alternativas.
Por eso conviene definir anticipadamente un orden de acción.
Por ejemplo:
Primero: revisar cobros pendientes y gastos que puedan reorganizarse.
Segundo: proteger los pagos esenciales para mantener la operación.
Tercero: conversar anticipadamente con clientes y proveedores cuando sea necesario.
Cuarto: evaluar las alternativas financieras disponibles.
Tener estas prioridades definidas reduce la improvisación y permite actuar con mayor claridad.
Un ejemplo muy cotidiano
Una pequeña empresa de logística tiene varios vehículos operando diariamente.
Uno de ellos presenta una falla importante justo cuando comienza un nuevo contrato.
La reparación no estaba presupuestada y, además, uno de sus principales clientes todavía tiene facturas pendientes de pago.
Sin planificación, la empresa podría verse obligada a postergar el nuevo servicio o utilizar recursos destinados a otros compromisos.
Pero si conoce exactamente sus cuentas por cobrar, sus gastos prioritarios y las alternativas disponibles para obtener liquidez, puede evaluar rápidamente cómo enfrentar la situación.
El imprevisto sigue existiendo. Lo que cambia es la capacidad de responder.
¿Y si el problema se transforma en una oportunidad?
Un plan B no sirve solamente para enfrentar dificultades.
También puede ayudar cuando aparece una oportunidad inesperada.
Un nuevo contrato puede exigir comprar más materiales.
Un cliente puede solicitar duplicar un pedido.
Una empresa puede necesitar aumentar rápidamente su capacidad de producción.
En esos casos, conocer anticipadamente las alternativas disponibles permite responder más rápido.
Coval Factoring puede acompañar las necesidades de liquidez asociadas a las cuentas por cobrar y Coval Confirming puede contribuir a mantener una relación financiera sólida con los proveedores mientras aumenta la operación.
Para las empresas que operan en Chile, además, Coval Leasing —disponible únicamente en Chile— puede ser una alternativa cuando el crecimiento requiere financiar maquinaria, vehículos u otros activos productivos.
En Perú y Colombia, el acompañamiento de este artículo se concentra en las soluciones de Factoring y Confirming.
¿Qué puedes hacer esta semana?
No necesitas elaborar un documento de 30 páginas.
Abre una planilla y responde estas cinco preguntas:
- ¿Cuánto dinero necesito para mantener mi empresa funcionando durante el próximo mes?
- ¿Cuánto tengo pendiente por cobrar?
- ¿Cuáles son mis cinco pagos más importantes?
- ¿Qué proveedores son fundamentales para mi operación?
- ¿Qué alternativas tengo disponibles si necesito liquidez rápidamente?
Guarda esa información y actualízala periódicamente.
Ese sencillo ejercicio ya puede convertirse en el comienzo de tu plan B financiero.
Prepararse también es una forma de crecer
Los imprevistos son parte de cualquier negocio.
Lo que diferencia a una empresa preparada no es su capacidad para evitar todos los problemas, sino su capacidad para responder cuando aparecen.
Para las pequeñas y medianas empresas de Chile, Perú y Colombia, contar con información actualizada, proteger la liquidez y mantener relaciones sólidas con clientes y proveedores puede marcar una diferencia importante.
Y ahí es donde Coval busca ser más que una alternativa de financiamiento.
Con Coval Factoring y Coval Confirming, acompañando a empresas de Chile, Perú y Colombia en distintos momentos de su operación. Y, exclusivamente en Chile, con Coval Leasing para apoyar inversiones en activos productivos.
Porque ser un verdadero socio también significa estar cuando las cosas salen como esperabas… y cuando los planes cambian.
Mi socio es Coval.
FUENTES
Chile: Comisión para el Mercado Financiero (CMF), CORFO y Servicio de Impuestos Internos (SII).