¿Qué es la ley de pago a 30 días? ¿Ha funcionado? ¿Qué está pasando con las pymes debido a la contingencia?

Sabemos que estas y muchas otras preguntas han surgido en las últimas semanas debido al difícil panorama que estamos viviendo. En Coval nos preocupamos por los dueños de pequeñas, medianas y grandes empresas, porque sabemos que mantener liquidez financiera es esencial, sobretodo, en este contexto. Así que hemos preparado esta nota para mantenerte al tanto. 

¿Qué significa esta ley?

 

La ley de pago a 30 días establece plazos determinados para que las empresas nacionales, sin importar su tamaño o rubro, que emitan y reciban facturas, paguen las deudas que contraen al momento de adquirir servicios y/o productos de sus proveedores. 

 

 

¿Cuándo comienza a regir?

 

Para el sector privado, esta ley comenzó a regir el mes de abril de 2020 y para el sector público, en mayo de 2019. Para los servicios públicos de Salud, Cenabast y municipalidades, comenzará a regir en junio de 2021. 

 

 

¿Para qué sirve? 

 

Según el gobierno de Chile, la función de esta ley es:

 

  1. Establecer plazos de pago justos.
  2. Garantizar el derecho a la aplicación de interés por morosidad.
  3. Establecer cláusulas abusivas a cualquier acuerdo que no cumpla la ley.
  4. Incorporar el derecho a la indemnización.

 

Es decir, el propósito principal de la ley de pago a 30 días es regularizar los pagos para que el flujo financiero no se estanque.

 

 

¿Cuál es el panorama actual?

 

A pesar de la promulgación de la ley, hace unas semanas atrás, Alejandra Mustakis líder de la asociación de emprendedores de Chile (Asech), comentó que abrieron una línea anónima que permitía a los emprendedores denunciar el atraso en el pago de sus facturas por parte de otras empresas. 

 

Los resultados de esta encuesta no fueron muy alentadores, ya que quedó en evidencia que el 70% de las denuncias de atrasos de los pagos eran en contra del estado. Es decir, que, a pesar de la promulgación de la ley, no se estaba cumpliendo adecuadamente.

 

Marcelo Lazen presidente de la Asociación de empresas de Factoring de Chile (EFA) mencionó para un artículo de La Tercera que en marzo de este año realizaron una encuesta que arrojó los siguientes resultados: “el 100% de los socios tiene al Estado como deudor, con municipalidades (29%), salud (25%), y el MOP (24,9%) concentrando la mayor deuda.” 

 

Además, “el 25% de la deuda tiene mora mayor a 60 días, otro 25% tiene mora entre 45 y 60 días, y otro 25% tiene mora entre 30 y 45 días. Es decir, sólo el 25% de la deuda tiene mora entre 15 y 30 días.”

 

Esto muestra que la teoría y la práctica no están yendo muy de la mano. Sin embargo, durante las últimas semanas, este tema ha vuelto a estar en la palestra debido a la crisis sanitaria del COVID-19, cuando la liquidez financiera es de vital importancia para muchas empresas, y el gobierno ha tomado cartas en el asunto.

 

Gracias a esto, se ha implementado un plan económico de emergencia con el fin de contrarrestar las consecuencias negativas de esta crisis. Estas medidas tendrán un costo de US $11.750.000 y tienen tres focos de interés: protección de empleos, apoyo a chilenos y chilenas más vulnerables e inyección de liquidez a empresas.

 

El ministerio de hacienda ha puesto énfasis respecto al último punto y comentó que, a partir de abril, el estado pagará al contado todas las facturas que tengan pendientes a las pequeñas y medianas empresas, lo que generará una liquidez inmediata por unos US$ 1.000 millones. 

 

También puntualizó que todas las facturas que se emitan de ahora en adelante, deberán cumplir estrictamente el plazo de 30 días para ser pagadas que estipula la ley. Todo esto, con el fin de aplacar las consecuencias negativas de la recesión económica causada por el COVID – 19 en las pequeñas y medianas empresas.

 

Estas medidas suponen una buena noticia porque demuestra que existe una preocupación por parte de las autoridades de que se cumpla la ley y de velar por el bienestar de las pequeñas y medianas empresas que pueden verse rápidamente afectadas por la falta de liquidez.

 

La contingencia actual es un recordatorio para todos los miembros del sector financiero para que trabajemos codo a codo para evitar sufrir las consecuencias de esta situación. La idea es que podamos apoyarnos y agilizar los procesos para poder mantenernos a flote y superar la crisis. 

 

En Coval velamos por tu seguridad financiera y estamos dispuestos a apoyarte, sobretodo, en estos momentos. 

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